Lección I.4 - Algunas características generales de las Vitaminas

Hidrosolubles:
Como su nombre lo indica se disuelven en agua. La tiamina, el ácido ascórbico y la cobalamina se absorben mediante un transportador y las restantes por difusión pasiva a través de la mucosa intestinal, las que una vez absorbidas pasan a la circulación general. Cualquier excedente se excreta por la orina; la vitamina libre sólo se almacena en pequeña cantidad y en la mayor parte de los casos es necesario su suministro continuo, aunque puede haber almacenamiento de ácido fólico y vitamina B12 en el hígado. Por lo general, se tolera su ingestión excesiva; no obstante, se observan efectos secundarios con altas dosis de ácido nicotínico, ácido ascórbico y piridoxina. En resumen, las vitaminas hidrosolubles prácticamente no se acumulan en el organismo, por lo que pueden generar manifestaciones carenciales con mayor facilidad si la alimentación resulta deficiente en estos nutrientes, dando lugar de forma rápida a los trastornos metabólicos específicos.

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Liposolubles

Se disuelven en lípidos; son relativamente estables a temperaturas normales de cocción, pero se inactivan por la luz y la oxidación. Se digieren con las grasas, para su absorción intestinal requieren de los lípidos de los alimentos y de la bilis. Pasan a la linfa asociadas a las grasas. Son transportadas por los quilomicrones remanentes o por proteínas específicas. Las vitaminas A, D y K se almacenan, asociadas a grasas, principalmente en el hígado, y la vitamina E en el tejido adiposo. Si se ingieren en exceso resultan tóxicas, en particular la A y la D. Se excretan por la bilis no por la orina y se reabsorben a través de la circulación enterohepática. Su eliminación tiene lugar por las heces fecales.

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